En el Dakar hay normas no escritas. Una de ellas es ‘no hagas planes’. Eso vale para la pista, pero también para la prensa. Ayer, la hoja de ruta parecÃa definida. Solo habÃa que sufrir para llegar a tiempo a las declaraciones de los pilotos por lo cerca que estaba la meta, al lado del campamento, tras escribir las crónicas.Â
Pero todo cambió: supimos del enorme enfado de Isidre Esteve y un grupo de pilotos por una norma sin sentido de la FIA. DebÃan reunirse con ellos a las 19h. Antes, nos encontramos a Isidre delante del comedor, muy enfadado. Explicaba la injusticia sufrida. HabÃa terminado el 29º en la etapa 1. Lo lógico era salir desde esa posición en la etapa 2, pero le recolocaron y salió el 66. Jesús Calleja fue 41º y tuvo que salir el 85º. Y lo mismo con Jubany por una norma incomprensible que limita el número de coches de máxima categorÃa que salen delante. Luego de esos privilegiados, salen coches más lentos de otras categorÃas, incluso de serie modificados. Y detrás, el resto de la categorÃa reina. AsÃ, Isidre, Calleja, Nandu y muchos otros tenÃan que salir con todo perdido: en una nube de polvo durante 400 km, sin poder adelantar, sin visibilidad, tras coches mucho más lentos. Peligroso e injusto.Â
En plena calle central del vivac, mágico fue ver a Isidre asumir el rol de portavoz. Le cantó las cuarenta a la FIA, verdades como puños. Luego, le relevó Calleja. No lograron lo que querÃan, solo un pequeño cambio. Pero ver a Isidre en acción fue algo único.

