En un giro sorprendente de cara a los octavos de final del Mundial, la FIFA anunció el domingo que el delantero de la selección de Estados Unidos Folarin Balogun podrá jugar contra Bélgica el lunes en Seattle. El anunció desató un escándalo en el Mundial de 2026 no está sobre el terreno de juego e involucra a la cima del organismo del fútbol. El presidente Donald Trump llamó a su amigo y máximo dirigente de la FIFA, Gianni Infantino, para comentarle sobre la sanción contra el seleccionado estadounidense.
Con la medida dada a conocer ayer el delantero Balogun queda exonerado de la sanción que le obligaba a quedarse fuera del decisivo partido de su selección contra Bélgica (octavos de final: en la madrugada de este martes, a las 2.00 en España) tras recibir una tarjeta roja durante la victoria de su equipo.
Trump admitió que hizo una llamada para pedir explicaciones por la sanción que impedía jugar a Balogun este lunes contra Bélgica. “Lo único que hice fue pedir (a la FIFA) que se revisara la jugada, porque no me pareció que fuera falta. Y, bueno, creo que tengo buen ojo para estas cosas. No me pareció una falta; vi a dos grandes atletas que chocaron entre sí y quedaron enredados. No fue alguien dándole un puñetazo a otro en la cara ni nada parecido”, dijo.
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Con esta controversia, la FIFA parece reescribir las reglas del fútbol mundial en un caso insólito en la historia de este deporte. “Me parece que habría sido terrible impedir que un gran jugador, quizá el mejor o uno de los mejores del equipo, pudiera jugar. Eso fue lo único que les transmití. No le dije a nadie lo que tenía que hacer. No puedo decirle a nadie lo que tiene que hacer. No creo que la decisión la tomara una sola persona; creo que fue un comité, y tomaron la decisión correcta. Primero, porque no era falta. Y, segundo, porque la gente quiere ver un partido con los mejores jugadores sobre el campo”, apostilló el magnate. Hasta ahora no era reconocido publicamente que los gobernantes trataban de influir de forma tan burda sobre las decisiones disciplinarias de la FIFA.
La noticia de que el delantero de 25 años ya no cumpliría la suspensión automática de un partido tras la tarjeta roja directa que recibió durante la victoria de Estados Unidos por 2-0 sobre Bosnia y Herzegovina en los dieciseisavos de final fue toda una sorpresa. Durante días, Estados Unidos y sus aficionados habían dado por sentado que no existía ningún mecanismo para que el delantero pudiera recuperar su suspensión.
Luego llegó un reporte en The Athletic, seguido de un comunicado oficial de FIFA, de que se había concedido ese alivio. La comisión disciplinaria del organismo rector internacional optó por utilizar el Artículo 27 de su código, que permite al órgano judicial suspender total o parcialmente la implementación de una medida disciplinaria en el campo bajo un período de prueba.
Hay precedentes para una medida así, pero no bajo circunstancias extraordinarias como esta. Balogun fue expulsado en el minuto 64 tras una revisión del VAR por una entrada en la que pisó el tobillo del defensor bosnio Tarik Muharemovic, una infracción clasificada como “juego brusco grave”.
El delantero ha sido el punto focal del ataque de alta presión de Mauricio Pochettino, consolidándose como el máximo goleador del equipo en el torneo con tres goles en cuatro partidos. Marcó en el primer tiempo contra Bosnia y Herzegovina antes de su expulsión.
Fue una infracción que habría hecho que Balogun se perdiera el partido del lunes antes de la intervención de FIFA. Ahora, la sanción de un partido queda suspendida, según la comisión, “por un período de prueba de un año”.
Esto significa que la tarjeta roja permanece en el registro de Balogun, pero su suspensión obligatoria de partido queda en suspenso. Si comete otra infracción de naturaleza similar durante el período, la suspensión se restablecerá de inmediato junto con cualquier nueva sanción.
“Aceptamos la decisión de la Comisión Disciplinaria y estamos complacidos de que Folarin Balogun sea elegible para competir mañana”, dijo US Soccer en un comunicado el domingo. “Toda nuestra atención está enfocada en el partido de octavos de final contra Bélgica en Seattle, y esperamos contar con el apoyo continuo de nuestros increíbles aficionados”.
En declaraciones a la prensa el domingo, Pochettino celebró la decisión de la FIFA, calificándola de “justa”. El técnico de 54 años también afirmó no haber tenido ninguna relación personal con la situación para anular la tarjeta roja.
“Ya nos castigaron bastante contra Bosnia y Herzegovina al tener que jugar con diez hombres durante 30 minutos, en una decisión completamente injusta. No es solo porque sea el seleccionador de Estados Unidos; tengo que defender a mi equipo.
El 99,9 % de la gente coincide en que fue una tarjeta roja injusta. Quizás hoy tuvimos suerte”.

