La Real ha resurgido, o al menos está resurgiendo, de sus cenizas con la llegada de Pellegrino Matarazzo al cargo. El equipo txuri urdin estaba al borde del descenso, con tres derrotas consecutivas y en 2026 ha pasado a estar invicto, octavo en Liga más cerca de Europa y ya en semifinales de Copa del Rey Mapfre, mejorando sensaciones, resultados, rendimientos individuales y colectivos y también la capacidad de reaccionar a golpes y de creer en victorias difÃciles de imaginar. Hay muchas cosas que están mejorando pero el partido de Mendizorrotza en sà mismo ilustra un poco lo que supone el cambio a esta Real de ahora, que está siendo indestructible, aunque tenga mucho margen de mejora.
Las resurrecciones se acumulan, más allá de la general. La primera, muy importante, es la de la conexión con la gente. De manera especial, acompañada y ayudada luego por los resultados, grada y plantilla se han reconectado para volver más fuertes aún. Los grandes ambientes vividos en enero en casa o el desplazamiento masivo e histórico a Vitoria son prueba fuerte y fehaciente de ello. El fútbol del equipo ha alimentado esa mejora, con energÃa. La Real ha reaccionado rápido a goles rivales del Atlético, Getafe, Barça, Alavés y Celta, ha remontado a Osasuna y Alavés y ha sobrevivido con uno menos. En Vitoria el equipo firmó su peor actuación hasta la fecha y todo parecÃa perdido con el 2º penalti pero la parada de Remiro revivió a la Real, que se lanzó al ataque con más poder y sentido y remontó en 4 minutos con 2 golazos al contragolpe. Algo impensable hace bien poco.
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No se les esperaba
En lo individual también hay regresos, irrupciones o resurrecciones tal cual. La de Guedes no es de Matarazzo pero ya lleva cuatro goles con él y ocho en total en una temporada que confirma su recuperación tras años a bajo nivel. Ha encontrado su lugar y está siendo una estrella total. El de Vitoria es un golazo tremendo. No está brillando tanto aún pero sà tiene un peso vital Soler, en una situación previa similar a Guedes.
Los que sà han mejorado notablemente en 2026 son otros. Uno es Remiro, que venÃa de un año para olvidar y que está recuperando su estado de forma. Detuvo su octavo penalti en un momento clave para sostener a una Real que se lanzó a partir de ahà hacia la victoria. Se le ve muy animado e implicado con la afición, como demostró en Vitoria. Qué decir de Turrientes, de estar cerca de salir por falta de oportunidades a ser fundamental. VenÃa de dar un gran nivel en enero, en Vitoria fue titular pero no estaba tan bien pero fue otro que revivió en el segundo tiempo para terminar inventándose un pase de gol estratosférico a Guedes en el 2-2. Un escándalo, decisivo. También dio una asistencia un Sucic nuevo. Involucrado por ‘Rino’, va jugando más y en Vitoria logró dar una gran versión con aportación decisiva al fin en la maravillosa acción del 2-3, jugando en el doble pivote, con un pase de exterior excelso a Óskarsson al espacio. Estaba defenestrado, y habÃa razones, pero está mejor y puede ser útil. Igual que Odriozola, tras años de infierno y un verano siendo descarte sin destino, Matarazzo le ha abierto las puertas y él y su fÃsico están respondiendo. En Vitoria volvió a jugar un rato para buscar la victoria. No estuvo tan fino y le falta mucho más que al resto pero también Caleta-Car ha revivido con ‘Rino’ porque apuntaba a salir tras una primera vuelta nefasta y ahora le está quitando la titularidad parcialmente a Jon MartÃn, con algún partido a mejor nivel que hace unos meses. Todo resurrecciones, Matarazzo no es el Ave Fénix ni un brujo, pero está consiguiendo cambiar cosas en la Real.
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Dani DÃaz también asoma ‘la patita’
Desde abajo se puede añadir el nombre también ya de Dani DÃaz. El joven extremo tuvo en Vitoria sus primeros minutos del curso con el primer equipo (debutó ya en la 24-25) y fueron de mucho nivel pese al difÃcil y exigente contexto. Entró antes que Wesley, incluso ha ganado la partida a Ochieng. Tiene mucho talento y se llevó un buen elogio tanto de Matarazzo como de Ansotegi en rueda de prensa. No está siendo nada fácil su temporada porque apenas juega en el Sanse en Segunda. Es 19º en minutos, sin ganarse la confianza del técnico. Ahora con Matarazzo está dando un salto importante de resurrección o reivindicación. Quizá le sirva para jugar más y mejor en el Sanse hasta junio una vez vuelvan Barrene y Zakharyan al primer equipo y se ponga a tono Wesley, en lo que se recupere Kubo.

