El Sanse afronta mañana (18:30) un duelo que empieza a tener tintes de urgencia. El filial txuri urdin visita al Mirandés en un escenario atÃpico, Mendizorroza, debido a las obras en Anduva. Sobre el césped se cruzarán dos polos opuestos en negativo: el peor local de la categorÃa frente al peor visitante. El Sanse aún no ha logrado puntuar lejos de Anoeta y necesita romper esa dinámica cuanto antes para no comprometer su estabilidad clasificatoria. La oportunidad es evidente, pero también la presión: sumar fuera es ya una obligación para los de Jon Ansotegi.
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El filial afronta la cita impulsado por la moral del triunfo del pasado fin de semana ante todo un Valladolid, en un partido en el que demostró oficio, carácter y capacidad competitiva pese a las numerosas bajas. La intensidad ofensiva y la madurez defensiva fueron claves para sacar adelante un encuentro que exigió al equipo dar un paso al frente. Ese rendimiento será necesario repetirlo ante un Mirandés que está sufriendo como local, aunque mantiene recursos y futbolistas desequilibrantes que pueden castigar en cualquier despiste. Para este choque, Ansotegi no podrá contar con Ochieng, sancionado por acumulación de amarillas, ni con Gorka Carrera, que trabajará con el primer equipo. Eceizabarrena volverá a estar disponible, mientras que Gorosabel y Mikel RodrÃguez siguen siendo duda tras perderse el último partido.
La ambición, sin embargo, se mantiene intacta. El Sanse quiere ganar de una vez fuera de casa, y sabe que este duelo es una oportunidad tan clara como exigente para demostrar que su crecimiento no es casualidad. Los ‘potrillos’ han mostrado personalidad en Anoeta, pero ahora necesitan trasladar esa identidad lejos de casa para estabilizar su rendimiento y consolidar su progresión en una categorÃa en la que cada detalle define el rumbo. El encuentro en Mendizorroza se presenta como una prueba real, un escenario ideal para que el filial dé el golpe que lleva tantas jornadas persiguiendo.

