Se cansó de guardar silencio. Cristiano Ronaldo cumplió con su palabra y salió al frente para contar su versión de la polémica que terminó con su abrupta salida de la concentración de Portugal y lanzó una dura acusación contra el seleccionador Jorge Jesus: le prometió jugar 30 minutos ante Noruega, lo hizo calentar desde el descanso y finalmente nunca ingresó.
El capitán portugués explicó que su plan inicial era no disputar ese encuentro debido a su proceso de recuperación física. Sin embargo, el propio cuerpo técnico le pidió que estuviera preparado porque tendría media hora de acción.
Cristiano aceptó, calentó durante el segundo tiempo y esperó su oportunidad. Los minutos pasaron y la llamada nunca llegó.
“El seleccionador me había faltado a su palabra”, sostuvo CR7 en su comunicado, dejando claro que aquella situación fue el punto de quiebre de una relación que ya venía tensionada.
Pero la historia no terminó ahí.
Según Cristiano, 48 horas después mantuvo una reunión con Jorge Jesus y Simão Coutinho, director deportivo del Al Nassr, para intentar cerrar la polémica. En aquel encuentro, acordaron que el entrenador explicaría públicamente lo ocurrido y transmitiría lo conversado en privado.
El portugués asegura que eso tampoco se cumplió como esperaba.
“Era la segunda vez que me estaba faltando a la palabra dada”, afirmó Cristiano, quien tomó entonces la decisión de abandonar la concentración portuguesa.
El astro de 41 años reconoció que marcharse sin despedirse de los aficionados fue un error y pidió disculpas tanto a los seguidores como a sus compañeros. Sin embargo, defendió que nunca intentó imponer decisiones deportivas ni exigir un trato especial por su condición de capitán.
Cristiano también dejó una puerta abierta a su futuro con Portugal. Aseguró que, una vez cumplida la eventual sanción y si se encuentra en condiciones físicas y mantiene un buen rendimiento con su club, seguirá disponible para defender a la selección.
La novela entre CR7 y Jorge Jesus, lejos de apagarse, acaba de entrar en otro capítulo. Esta vez, con Cristiano hablando fuerte y dejando claro que para él hay algo que no se negocia: la palabra.

