Mourinho se zampó a Arbeloa. El Benfica pasó por encima del Real Madrid que, rendido a la lluvia y al poder de las águilas, se quedó fuera del Top 8 cuando nadie lo esperaba. De la quema del partido de Lisboa, se salvaron los dos de siempre. Un Courtois que impidió una derrota más amplia y Mbappé que, siguiendo su racha, volvió a marcar a pares.Â
La actuación del astro francés, sin embargo, siguió en la zona mixta. Mostró su liderazgo con una autocrÃtica colectiva que bien pocas veces se escucha por parte de los futbolistas. El francés no tuvo ninguna prisa para poner el dedo en la llaga y, con su habitual sinceridad, ir desgranando todos los motivos de una dolorosa derrota. ¿Se imaginan a un jugador del Barça admitiendo, después de recibir cuatro goles, que «no es un tema de calidad, no es un tema de táctica, es un tema de tener más ganas?». Aquà arderÃa la Sagrada Familia. Pero cantó más verdades para sonrojar a la plantilla madridista. «Ellos fueron mejores en la primera mitad, si nos vamos 5-1 (al descanso) no sorprende a nadie». Y tenÃa razón.
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También es cierto que, como indicó Mbappé, perdÃan todos los duelos. Aunque la segunda mitad fue algo mejor, en actitud y en fútbol, tampoco se escapó de la crÃtica. Dijo: «No es normal lo que hemos visto hoy, el cuarto gol es una vergüenza». Y, a la postre, señaló los males del Real Madrid: «No tenemos continuidad en nuestro juego, hay que solucionarlo, no puede ser un dÃa sà y un dÃa no. Un equipo campeón no hace eso». El Madrid mantiene intactas todas las opciones para ganar la Liga y la Champions, y cracks tiene para ello, pero ahora ya está claro que la llegada de Arbeloa y el retorno de Pintus no era la pócima mágica de todos los males.

