El aterrizaje de Cancelo en el Barça ha removido los roles de la lÃnea defensiva. Parece casi definitivo que Gerard MartÃn afrontará un curso acelerado de central en plena competición, del mismo modo que ya se ha asumido que Eric puede jugar en cualquier posición de la zaga. Como el caso de Araujo requiere la máxima empatÃa y la mÃnima prisa, el portugués es vital para oxigenar los dos laterales o incluso permitir que Koundé pueda entrar en las rotaciones del eje defensivo cuando haya una emergencia.
La polivalencia de Cancelo, su experiencia y el dominio de los dos perfiles le permiten interpretar dos papeles con exigencias distintas. En este Barça jugar de lateral derecho o izquierdo reclama lecturas especÃficas con muchos matices. En la banda de Lamine Yamal, el equipo agradece un guardaespaldas inteligente que se adapte a la creatividad del extremo, que lo complemente, siempre con la prioridad de protegerlo defensivamente mientras le atrae rivales y ocupa los espacios que el talento de su socio le genera.
En el otro costado, se reclama un comportamiento más individual en el carril exterior. Asà como el delantero es responsable de la amplitud en el lado derecho, el lateral se encarga de esa obligación en el sector izquierdo. Raphinha tiene libertad para explorar espacios interiores, para ser profundo a la espalda del lateral desde dentro o incluso para acercarse al delantero centro con frecuencia. Por estos mecanismos, el lateral tiene que ser profundo y ancho para dar soluciones de ataque. Es una lectura táctica más sencilla, pero con más exigencia de desequilibrio. Tanto en acciones de uno contra uno como de buen sentido del desmarque, y especialmente, acertados desenlaces, allà donde Cancelo puede mejorar a Balde por sus excelentes recursos técnicos.
Aunque juegue a pierna cambiada, su dominio de la superficie exterior del pie derecho y su delicado uso del pie izquierdo le hacen sentir cómodo en ese rol porque puede concentrarse en la toma de decisiones con balón. Puede llegar y estar. No tanto en la otra banda, donde Eric y Koundé son más posicionales con libertad para aparecer porque quien maneja las maniobras ofensivas es Lamine Yamal. Flick tiene la palabra.
En busca de la fase perfecta
En la última jornada de la fase Liga de la Champions, el Arsenal tiene la posibilidad de marcar un registro difÃcil de igualar en el futuro: ganar los ocho partidos. Para ello, necesitará ganar en casa al Kairat Almaty, algo que suena probable. Hace un año, en el estreno del nuevo sistema de competición, el Liverpool perdió la fase perfecta en la última jornada con una derrota en el campo del PSV. Llegó igual, con pleno de victorias y sólo dos goles encajados, pero se quedó en 21 puntos de 24. Fue el aviso de la eliminación en octavos ante el futuro campeón, el PSG. No será el gran aliciente de una última jornada de fútbol y matemáticas, pero es la manera que tendrá el Arsenal de presentar la candidatura más firme al tÃtulo. No es poco para un club más acostumbrado a perder que a ganar.

