Cuando Roque Santa Cruz debutó con la selección de Paraguay, el mundo estaba seriamente preocupado por el famoso problema del año 2000, Internet era un lujo al que solo se accedía mediante un ruidoso módem, y 1xBetTV todavía estaba a más de 20 años de existir.
Hoy es 2026. El fútbol se ha convertido en una batalla de atletas y algoritmos, análisis de datos y cargas físicas milimétricamente medidas. Y, aun así, Roque Santa Cruz, con 44 años (cumplirá 45 en agosto), sigue saltando al campo y poniendo nerviosos a los defensores rivales.
Santa Cruz no es solo un futbolista: es un monumento viviente a una era más romántica del fútbol. Sus contemporáneos ya son entrenadores, analistas de televisión o están completamente retirados, pero el paraguayo continúa su viaje interminable, desafiando al tiempo partido tras partido.
La receta de la longevidad deportiva
¿Cómo logra competir un jugador cuyo pico en Europa llegó a mediados de los años 2000 contra futbolistas que podrían ser sus hijos? Según el propio Roque, el secreto está en el equilibrio perfecto entre tres factores clave.
El primero es el talento natural, respaldado por la disciplina. Santa Cruz siempre fue un atleta privilegiado, pero el talento por sí solo no basta. Se formó en el rigor de las grandes ligas europeas y comenzó su carrera en el Viejo Continente con el Bayern Munich, un club históricamente obsesionado con la preparación física y táctica de sus jugadores.
El segundo factor es saber adaptarse al rol correcto. Roque nunca fue un jugador de recorrer 12 kilómetros por partido y, con los años, se convirtió en un delantero de referencia clásico. Es un futbolista de primer toque, un maestro del juego posicional, cuya experiencia le permite estar en el lugar exacto dentro del área medio segundo antes que el defensor, simplemente porque Santa Cruz lee las jugadas antes de que ocurran.
El tercer elemento es el hambre psicológica. Muchos futbolistas se retiran cuando el juego se vuelve rutina. Para Santa Cruz, el fútbol sigue siendo una fiesta, una emoción que todavía se vive y se cuenta en las noticias deportivas de 1xBetTV. Sin esa pasión, difícilmente habría sido elegido Futbolista Paraguayo del Año en dos décadas distintas: 1999 y 2019. En cada ingreso como suplente en los últimos años, se percibe la misma entrega que mostraba cuando brillaba en Blackburn Rovers o Málaga.
Por qué su historia sigue inspirando
La carrera de Roque atravesó todas las etapas posibles: desde el éxito temprano y los títulos con Bayern Munich, incluyendo la Champions League y la Copa Intercontinental, hasta duras lesiones de rodilla que pudieron haber puesto fin a su trayectoria hace 10 o 15 años. Santa Cruz es el puente entre la era en la que Batistuta y Romário dominaban el ataque sudamericano y el presente, donde saltan a la cancha jugadores que podrían ser nietos de aquellas leyendas.
La leyenda de la selección de Paraguay es uno de los pocos jugadores que ha marcado goles y ganado títulos nacionales en cuatro décadas distintas, desde los años 90 hasta la década de 2020. Tener a alguien así en el vestidor cambia por completo la mentalidad del equipo. Además, demuestra que la edad es solo un número en el pasaporte cuando se trabaja con la misma intensidad y ambición que un jugador de 20 años.
El paraguayo también es un caso poco común de alguien que supo salir de Europa en el momento justo, sin abandonar el fútbol. Regresó a casa para convertirse en leyenda del torneo local, manteniendo un estado físico que muchos jugadores actuales de las grandes ligas europeas envidiarían.
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