Antes de un nuevo comienzo, es lógico que se generen toda suerte de expectativas. Todo el mundo se muestra pendiente de cualquier gesto, por nimio que éste pueda parecer, para intentar dar con las claves del nuevo escenario. Hay un chico nuevo en la ciudad y, quien más, quien menos, quiere tener toda la información posible, antes de hacerse una idea de por dónde pueden ir los tiros a partir de ahora. Pellegrino “Rino� Matarazzo es el nuevo capo, y el pasado domingo todos los ojos estaban puestos en el técnico estadounidense. Y, para vestir aún mejor el evento, un invitado de lujo como el Atlético de Madrid, del incombustible Simeone.
Pues bien, la puesta de largo del nuevo proyecto ya se ha producido; noventa minutos que dan para mucho, aunque convendrÃa ser cautos a la hora de emitir cualquier tipo de juicio, por diferentes razones. Primera conclusión: la reacción que se esperaba del equipo, parece haberse producido, si nos atenemos al comportamiento de los jugadores a lo largo del partido. Pudo observarse una mayor intensidad en la acciones, un punto más de agresividad, lo que siempre suele ser el primer paso en la dirección correcta. No obstante, convendrÃa tener en cuenta que en esta oportunidad convergÃan dos aspectos que no podemos obviar; por una parte, que ante la llegada de un nuevo técnico, todos parten en igualdad de oportunidades, o al menos asà reza la teorÃa, por lo que cabÃa esperar una reacción en ese sentido; y, por otra, la entidad del rival, el Atlético, que por razones sobradamente conocidas, comporta un plus de motivación nada despreciable.
Ahora la pregunta a formularse es cuál será la respuesta del equipo en un contexto radicalmente distinto como, por ejemplo, en el próximo partido frente al Getafe de Bordalás. Que a este equipo le hacÃa falta una intervención que corrigiera determinados comportamientos parece obvio, y para eso ha llegado el “doctorâ€� Matarazzo, para llevar a cabo una “rinoplastia primariaâ€�, que cambie el rostro de este equipo.
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La falacia de los puntos perdidos
Estamos ya bastante cansados de escuchar en boca de los entrenadores el consabido mantra de “nos faltan puntosâ€�, o “tenemos menos puntos de los que merecemosâ€�. TodavÃa estoy por oÃr a algún técnico admitir que le sobran puntos, que no merece todos los que tiene. Esto no va a suceder, asà que nos vamos a centrar en la primera parte del planteamiento. Si a la Real, porque es el caso que nos ocupa pero es extrapolable a otro equipo, le sumáramos todos los puntos que su entrenador afirma que merecen pero no han sumado, posiblemente estarÃa en puestos europeos. HabrÃa que aumentar las plazas continentales, porque no habrÃa sitio para todos. ¿A qué nos lleva esto? A una sencilla conclusión, muy socorrida por los analistas. Al final cada cual está donde le corresponde, más o menos. Que si la Real está sólo dos puntos por encima de la lÃnea del descenso, es que algo no ha hecho bien, al margen de hechos puntuales que podrÃan introducir algún matiz atenuante. La Real, ahora de Matarazzo, necesita los puntos, merecidos o no, cuanto antes, para no tener que invocar una y otra vez los consabidos tópicos. Y cuando logre amasar los puntos necesarios para respirar tranquilos, entonces nos pondremos a divagar.
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Take Kubo se reconoce
Cuando las cosas no van bien en un equipo, la inercia negativa acaba por arrastrar a todos, sin atender a su mayor o menor protagonismo dentro del grupo. Es el caso de Take Kubo, sin duda el jugador diferencial por excelencia de esta plantilla. Él ha sufrido, quizás en mayor medida, los efectos de la crisis. Todos le miraban, todos le buscaban a la espera de soluciones, y éstas no llegaban. Pero algo parece estar cambiando.
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Getafe, la prueba del algodón
Por las particulares circunstancias que concurrÃan en el partido del pasado domingo en Anoeta, las conclusiones que se extraen debemos analizarlas con prudencia. Debut del entrenador, enfrente el Atlético de Madrid…la siguiente estación del recorrido se encuentra en Getafe; no tiene el glamour de los colchoneros, tiene un cartel menos atractivo, pero constituirá, a buen seguro, un test más fidedigno.

