El sábado vi gran parte del Barça-Mallorca viajando en el AVE que llegó a Sants solo con unos veinte minutos de retraso. Una pareja de chinos o japoneses, orientales en cualquier caso, seguÃan el encuentro no sé en qué idioma. Cuando Lamine Yamal marcó el espectacular segundo gol agitaron el móvil con un entusiasmo indisimulado.
El Barça de Hansi Flick practica el mejor futbol de la Liga aunque por el retrovisor sigue asomándose el Madrid a un punto. Ya ha ganado un tÃtulo, ambiciona la Liga y sueña con jugar la final de la Champions en Budapest.
La baza deportiva acompañará la campaña de Laporta hasta el 15 de marzo, cuando recibirá al Sevilla en casa. Flick ya se ha decantado por la continuidad y la opinión de los jugadores se manifestará ganando partidos. Pero el fútbol es algo más que una amalgama de emociones que mueven a fans locales y globales. A pesar de que el viento sopla a favor de Laporta, es extraño que la oposición de VÃctor Font y compañeros no plantee un debate exigente sobre la discutible gestión económica de la actual Junta y la participación de los socios a través de las Asambleas en el control del club. La viabilidad no es solo una cuestión contable sino la garantÃa de que la institución puede afrontar el futuro sin sobresaltos económicos irreparables.
La próxima estación deportiva y electoral es el partido del jueves contra el Atlético en la ida de ‘semis’ de la Copa. El lunes le espera el Girona en Montilivi. Flick dispone de un gran equipo y, además, saca diamantes en bruto de La Masia que suplen las bajas de Pedri, Raphinha y Gavi con buena efectividad.

