El partido marchaba cuesta arriba para la Real Sociedad, que perdÃa 2-1 en Mendizorroza, cuando en el minuto 61 llegó una de las acciones más surrealistas de toda la temporada. Toni MartÃnez atacó el espacio a la espalda de la defensa txuri urdin y Caleta-Car logró igualar la acción tras el resbalón previo del delantero del Alavés. El central croata llegó a cubrirle bien, pero ya dentro del área se produjo un forcejeo propio de un duelo defensivo, sin entradas agresivas ni zancadillas.
Futbol cuartos de final de la Copa del Rey Alaves Real Sociedad Mikel Oyarzabal
Luis M. Unciti / Propias
En esa pugna, Caleta-Car trató de agarrar levemente la camiseta del delantero babazorro para frenarlo, pero el resbalón previo de Toni MartÃnez provocó que el gesto levantara la camiseta más de lo habitual. El delantero quedó momentáneamente sin visión, una acción nunca vista hasta la fecha como argumento para señalar penalti. El árbitro, Alejandro Quintero González, fue llamado al VAR por Daniel Trujillo Suárez y, tras revisar las imágenes, señaló una pena máxima absolutamente inaudita: no por agarrón claro ni por derribo, sino por levantar la camiseta y dejar sin visión al rivaâ€�.
Lee también
El Alavés vuelve a tomar ventaja ante la Real, esta vez de penalti
Redacción
Arturo Ruiz: «Es un dÃa muy importante para nosotrasâ€�
Redacción
La decisión dejó atónitos a jugadores, banquillo y aficionados. Una acción de contacto mÃnima, propia del fútbol, acabó convertida en penalti en una de las decisiones más difÃciles de explicar de toda la temporada. Mendizorroza estalló y la Real protestó con incredulidad, consciente de que se encontraba ante una interpretación prácticamente jamás vista en un terreno de juego profesional.
Caleta-Car y Toni MartÃnezÂ
Adrián Ruiz Hierro / EFE
Sin embargo, apareció Remiro para sostener con vida a la Real Sociedad. Toni MartÃnez asumió la responsabilidad desde los once metros y lanzó a su derecha, pero el guardameta navarro adivinó perfectamente la intención y detuvo el penalti con una gran intervención. Una parada clave que evitó el 3-1, mantuvo el marcador en 2-1 y permitió a la Real seguir creyendo, incluso después de una de las decisiones arbitrales más surrealistas del curso.

