Ã�lvaro Odriozola está encontrando, por fin, señales de vida futbolÃstica en la Real Sociedad. Su regreso en 2023, impulsado por una apuesta fuerte del club -contrato importante y vÃnculo hasta 2029-, llegó acompañado de unas expectativas elevadas que pronto chocaron con la realidad. Las lesiones y la falta de continuidad marcaron dos temporadas muy por debajo de lo esperado, alejándolo del nivel que debe ofrecer un futbolista llamado a ser diferencial desde el carril derecho. El lateral donostiarra no pudo tener regularidad, ni ritmo, ni confianza, y su rendimiento quedó muy lejos de lo que se presuponÃa.
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Jorge Serrano
La temporada pasada fue especialmente dura. Las constantes molestias fÃsicas impidieron a Odriozola encadenar semanas de trabajo normal, y cada intento de reaparición terminaba en un nuevo frenazo. El propio jugador sufrió ese proceso en silencio, asumiendo que debÃa empezar casi desde cero. Lejos de buscar atajos, se tragó el orgullo, aceptó un rol secundario y se centró en recuperar su cuerpo. Trabajo invisible pero constante. Y ese esfuerzo empieza ahora a dar frutos.
Odriozola intenta tapar un centro de CanceloÂ
Juan Manuel Serrano Arce / Getty
Odriozola, ya al servicio de la Real SociedadEn el presente curso, Odriozola vuelve a transmitir sensaciones que parecÃan perdidas. Aún no ha sido titular de manera habitual y existe la incógnita lógica sobre si su fÃsico está preparado para soportar una carga continuada de minutos, pero su impacto cuando aparece es distinto. Ha recuperado velocidad, profundidad y chispa ofensiva. Se le ve con confianza para atacar, para llegar a lÃnea de fondo y para ofrecer soluciones en campo rival. Vuelve a ser un futbolista reconocible, incluso sin continuidad en el once.
Odriozola se lamenta tras un falloÂ
Javier Etxezarreta / EFE
Ese crecimiento convierte a Odriozola en una pieza muy útil para Pellegrino Matarazzo. El lateral presenta una amenaza real para Jon Mikel Aramburu, que ha mostrado más dificultades en el apartado ofensivo. Odriozola ha rendido bien en contextos exigentes, como cuando el equipo necesitó profundidad ante Osasuna, y también en escenarios más favorables, como con defensa de cinco frente al Barcelona, donde su capacidad para proyectarse sin descuidar la espalda fue clave. Veremos si Matarazzo cree que está para más en el siguiente capÃtulo.

