Ã�lvaro Odriozola firmó ante Osasuna uno de sus mejores partidos desde que regresó a la Real Sociedad. El lateral derecho ingresó al terreno de juego en el minuto 74 en sustitución de Jon Mikel Aramburu y, desde sus primeras intervenciones, aportó algo que el equipo estaba necesitando: profundidad y presencia ofensiva por el carril derecho. Mientras Aramburu habÃa tendido a animarse en ataque sin terminar de darle vuelo al juego, la entrada de Odriozola cambió el registro y abrió un nuevo foco de peligro para la defensa navarra.
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El donostiarra se proyectó con decisión y criterio, llegando con frecuencia a zonas avanzadas y sumándose a las acciones ofensivas incluso en momentos de máxima tensión. Esa insistencia tuvo premio ya en la prórroga. En el minuto 103, Odriozola volvió a aparecer en el área rival, pisando zona de remate tras recibir un balón de Guedes. Su acción acabó forzando una mano de Javi Galán que el árbitro señaló como penalti tras la revisión. Aunque Oyarzabal no logró transformar la pena máxima, la jugada volvió a subrayar la influencia del lateral en el tramo decisivo del encuentro.
Más allá de esa acción concreta, la actuación de Odriozola confirmó una sensación que ya se habÃa percibido en su única aparición liguera hasta la fecha, en el Camp Nou, donde incluso logró marcar. Defenestrado durante el pasado verano y relegado a un papel secundario, el lateral ha sabido recomponerse y responder cada vez que ha tenido minutos. Ante Osasuna volvió a demostrar que está preparado para asumir más protagonismo, convirtiéndose en una alternativa real para Matarazzo, que ahora deberá valorar si el que fuera canterano de la Real Sociedad está listo para tener continuidad.

