La Real Sociedad de Pellegrino Matarazzo avanza, paso a paso, pero avanza. Con sufrimiento, como no podÃa ser de otra manera, pero con puntos de momento. Cuatro de seis en sus primeros dos partidos ante huesos duros de roer pese a que no estuvieran en su mejor momento. El técnico estadounidense avisó en la previa de que iba a ser un reto “completamente diferenteâ€� y muy complejo por lo que significaba este Getafe en su casa. Recalcó que se habÃan preparado para este partido y eso demostraron sobre el verde. Salió muy reforzado porque tomó decisiones, algunas “difÃcilesâ€� como dijo que tendrÃa que tomar en algún momento, y le salieron bien. Ganando en el 96’, pero le salieron bien en términos generales.
Y eso que lo primero que se ve, la alineación, no varió en absoluto del encuentro ante el Atlético. Primera gran sorpresa por sentar a Zubeldia, que volvÃa tras cumplir ciclo. Es difÃcil de recordar la última suplencia por decisión técnica, sin tener en cuenta la rotación de años atrás, en un partido importante. También se quedó en el banquillo un titularÃsimo como Gorrotxategi que estaba en la misma situación que el azkoitiarra.
Mestanza (c) pelea un balón ante Turrientes
Juanjo MartÃn / EFE
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Su decisión fue apostar por dar continuidad al equipo que jugó bien ante el Atlético y eso incluÃa mantener el doble pivote que equilibrase, y dar confianza a los dos ‘extraños’ de aquella alineación, que eran Turrientes y Caleta-Car, presentes porque habÃa bajas en sus puestos. Ambos le respondieron bien, sobre todo Turrientes, aquel dÃa, y ambos le respondieron bien en esta segunda ocasión. El beasaindarra mandó en la medular, estuvo fuerte, se lanzó cuando tocaba y fue de los mejores otra vez. Una pena que tuviera que ser cambiado con dolor. El croata, salvo dos duelos aéreos (uno en la primera ocasión y otro en el gol), estuvo a muy buen nivel, el mejor desde que llegó seguramente. Transmitió seguridad atrás acompañando a un imperial Jon MartÃn, no estuvo mal con balón, hizo ocho despejes, una intercepción, dos recuperaciones, ganó siete duelos y tuvo un 87% en pases. Le sigue faltando ser ganador en ataque, pero mejoró considerablemente su rendimiento general.
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En un dÃa asà saber estar, correr tras robo y ser sólidos era clave, además de ser eficaces para adelantarse. La Real falló mucho pero fue después de haberse adelantado en la primera ocasión que tuvo, con un golazo de Brais. La primera parte, dentro del ‘cemento’ propuesto por el Getafe, fue muy inteligente. El equipo se puso a presionar de manera muy agresiva en los primeros compases de la segunda parte, generando situaciones como para sentenciar. Estaba entendiendo bien el partido. Pero también se esperaban momento de sufrimiento, que fueron al final.
Matarazzo tiró del banquillo antes en esta ocasión, con Sucic, Gorrotxategi y Barrene primero, y Aihen y MarÃn después. Estos últimos no evitaron el tanto del empate pero eran lógicos cambios. Acertó aguantando esta vez a Take Kubo, que estaba con la flechita para arriba y terminó siendo decisivo con el córner en el que asistió a Aramburu. Le salió bien hasta ganar sobre la bocina fuera de casa, nada más encajar un gol y además a balón parado, que es como habÃa sido empatada la Real y como estaba sufriendo una barbaridad para marcar este curso. Expectantes con los siguientes pasos del técnico, que pasarán seguro por tratar de dejar de encajar de una vez. La segunda porterÃa a cero, primera fuera, estuvo muy cerca pero se frustró. Hay que seguir trabajando porque salió insatisfecho, como ante el Atlético, porque no se mató el partido cuando se debÃa y cuando estaba siendo más sencillo de lo previsto.

