E15 de marzo, el Barça volverá a demostrar que es más que un club, expresión incomprensiblemente eliminada de la tribuna lateral en el reformado Camp Nou, porque los socios podrán elegir a su presidente en unas elecciones libres y abiertas, privilegio que no tienen, prácticamente, ninguno de los otros grandes clubes europeos. Es un hecho diferencial a preservar, que hace del Barça el mejor club del mundo. Si votaran las manipuladas redes sociales y una parte de la prensa no harÃa falta que se celebrasen las elecciones. Pero resulta que serán los socios, y no los aficionados o turistas, los únicos que decidirán. Y tienen memoria. Será un plebiscito Laporta sÃ, Laporta no. El actual presidente, que ha dividido más que unido a la masa social, no necesita hacer campaña. Ya ha quedado clara su manera de gestionar (30 dimisiones entre ejecutivos y directivos), y el trato que ha dispensado al socio y al abonado, cada vez más alejado de la gestión del club. Dicen que las tres primeras decisiones de un presidente son premonitorias. Las de Laporta fueron cambiar el código ético para poder contratar a sus familiares, suspender el artÃculo 67 de los estatutos que preveÃan la destitución de la junta que encadenara dos ejercicios con pérdidas económicas e incumplir su promesa electoral de renovar a Messi. Los del relato manipulado dicen que su buena gestión deportiva le hace imbatible. Resulta que el Barça ha ganado 7 tÃtulos por 11 el Real Madrid (2 Champions) y, cuando se vote, será el primer mandato, desde 2003, en el que no se habrá conquistado ningún tÃtulo europeo.
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