El partido y la victoria de la Real contra el Barça, grandiosa por el valor, el significado, el momento, la forma y el mérito, no se entienden sin hablar por un lado, de los cambios tácticos del entrenador txuri urdin, pero sobre todo de tres caracterÃsticas que está teniendo la nueva Real de Matarazzo en comparación con las dos anteriores: carácter para reaccionar, capacidad de supervivencia y también, pese a los fallos, efectividad en ataque en momentos adecuados. Por eso está invicta con tres triunfos en cuatro partidos pese a haber tenido duelos durÃsimos.
Ante los culés, la Real fue inferior durante muchos minutos, los culés tuvieron el gol en numerosas acciones que terminaron anuladas por falta o fuera de juego. Pero el equipo supo aguantar el chaparrón a su manera, ajustó aspectos tácticos atrás para sufrir menos y logró adelantarse por medio de un golazo. La efectividad. Con el equipo metido en el área y el Barça lanzado, la Real tuvo una y la convirtió en gol. Un gigantesco centro de Guedes para que Oyarzabal marcase un voleón reivindicativo. El luso podrÃa llevar por apellido la palabra efectividad porque luego iba a marcar el 2-1 en una acción nada fácil justo después de encajar el 1-1. Es el octavo gol que genera ya esta temporada, convirtiéndose en el mejor fichaje calidad-precio-rendimiento inmediato en bastante tiempo. Esa efectividad comparte mérito con el partidazo de Remiro en la porterÃa para sostener el plan y momento realista.
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Y ese 2-1 de Guedes puede entrar en dos grupos de caracterÃsticas porque también fue una demostración más del carácter de este equipo para reaccionar y no ser de mandÃbula de cristal, como venÃa sufriendo ya un largo periodo de tiempo. Fue un golpe letal al Barça, aunque quedaba mucho partido, tras encajar un duro y doble golpe con el 1-1 y la lesión de Kubo. Casi igual que en Getafe en el descuento para también ganar el partido.
A la Real le tocó también sobrevivir, mostrándose fuerte metida atrás, teniendo que despejar balones, lanzándose al suelo a por todas, corriendo contras, provocando faltas. Se celebró cada acción defensiva como un gol, en comunión con un estadio entregado. El cambio táctico de Matarazzo cambió el partido, pese a encajar en la primera jugada tras hacerlo. Con cinco atrás la Real estuvo más cómoda, dejó de llegar tarde a las marcas, tapó mejor por dentro y por fuera y tuvo capacidad para salir porque mantuvo a tres jugadores de ataque y a un carril largo como Odriozola. Pero se iba a dar un paso más con la roja de Soler en el tramo final y un descuento eterno. Capacidad de supervivencia sÃ, y ante situaciones adversas más aún, con una fe inquebrantable como la que mostraron en acciones de topo tipo. El despeje de Jon MartÃn, la entrada de Aramburu, el cabezazo de Soler o la contra y centro de Odriozola.

