Gil Manzano y Del Cerro Grande lo han vuelto a hacer. Mismo escenario, mismos rivales, mismo resultado. Derrota del Barça, victoria de la Real y un regalo para el Real. Estaba cantado que el arbitraje serÃa sibilino, en la semana que el Madrid habÃa perdido dos tÃtulos. El VAR, por ejemplo, no debe entrar en la falta de Olmo a Take en el gol del FermÃn, porque el árbitro, a dos metros de la jugada, ha visto y decidido que no era falta. Pero, si el VAR entra ahÃ, también tiene que entrar luego a ver la falta sobre Olmo en la jugada previa a la gran volea de Oyarzabal del 1-0. A situaciones idénticas, soluciones distintas. Ambas, perjudicando al visitante. Ni que decir, tampoco, de la raya del fuera de juego del gol anulado a Lamine Yamal. Ha superado el dibujo del 48 de pie de Lewandowski que le pitaron la temporada pasada en la misma porterÃa. Pero, como bien dijo De Jong al final del partido, la Real ganó por las paradas de Remiro y por la falta de punterÃa de la delantera culé. Pero también tiene razón a la hora de describir la habitual altivez de Gil Manzano: “Te mira como ‘soy más que tu’. Soy el capitán, y no puedes ni hablar con élâ€�.
El personaje la lÃa a cada jornada. Hace una semana, en el Betis-Elche expulsó a Eder Sarabia de forma surrealista. Alguien desde el banquillo tiró un botellÃn de agua al campo, como protesta. Gil Manzano corrió hacia al banquillo y le preguntó a Sarabia: “¿Quién ha sido?â€�. Al no saberlo, tras dos segundos de no obtener respuesta, le sacó la roja directa a Sarabia por no identificar quién habÃa sido. Asà va por el mundo un árbitro que llegó a internacional y que, este año, ya le han sufrido el City de Pep o el PSG de Luis Enrique. ¿Raro, no?

