Demetrio Albertini, mÃtico ex centrocampista italiano que a sus 54 años puede presumir de haber ganado tres Champions League, dos Supercopas de Europa, dos Copas Intercontinentales, cinco ‘scudetto’ y una Liga jugó, entre otros clubs, en el Milan, en el Atlético de Madrid y en el FC Barcelona, el equipo en el que colgó las botas en 2005. Pese a que sólo jugó con la camiseta azulgrana seis partidos oficiales, este ‘regista’ que fue internacional 79 veces con la ‘squadra azzurra’, aseguró a La Gazzetta dello Sport que a su paso por el Camp Nou le «trataron como un rey». Para corroborarlo, puso como ejemplo una visita a Catalunya junto al legendario ’10’ Roberto Baggio. «Recuerdo una vez que volvà a Barcelona con Baggio, y él, al ver el cariño de la gente, me dijo: ‘Demetrio, ¿cuántos años llevas aquÃ?’, le preguntó Baggio irónicamente.
Haciendo memoria, Albertini rememoró cómo fue su fichaje por el Barça. «Rijkaard, mi compañero en el Milan, me llamó y me dijo que necesitaba un entrenador de vestuario. Me apresuré a ir. En Barcelona me trataron como a un rey. Creo que el hombre se destacó más que el jugador», apuntó.
Otra escena en el Barça se le quedó grabada. El primer dÃa, junto al presidente Joan Laporta, le recibió un jovencÃsimo Leo Messi. «Me da un poco de vergüenza decirlo, pero no le conocÃa. Acababa de volver de ganar el Mundial Sub-20 con Argentina. Joan nos presentó. Él, sin embargo, lo sabÃa todo. ‘Eres Albertini, centrocampista del gran Milan’. Yo, en cambio, no sabÃa quién era. Solamente me bastaron dos entrenamientos para darme cuenta de que era un marciano. Y ese equipo tenÃa a Ronaldinho, Eto’o y compañÃa…», enumeró.
Con 34 años le llegó la hora de la retirada y en ese recuerdo hay un homenaje multitudinario en el que el Barça, con una aportación de leyendas, volvió a ser protagonista. A su partido de despedida en San Siro, el 15 de marzo de 2006, asistieron 45.000 espectadores. «También hay una historia detrás. Laporta me pidió que lo jugara en el Camp Nou, llamé a Galliani y le pedà que llegáramos a un acuerdo para jugarlo en San Siro. Y al final lo hicimos allÃ. HabÃa ocho ganadores del Balón de Oro en el campo, recuerdo que Van Basten estaba asombrado. ‘Sólo tú podÃas reunir a todas estas leyendas, nos hiciste vivir una noche mágica’. VenÃa de Róterdam… y también querÃa ganar allÃ. Capello estaba en el banquillo, era como si hubiéramos retrocedido en el tiempo. Y cuando Marco marcó, el estadio se derrumbó. En las gradas, habÃa padres explicando a sus hijos que ese equipo habÃa hecho historia. La suya, la del Milan, pero al final, también la nuestra», detalló.
De los presidentes y dirigentes que conoció, Albertini dijo que con ellos le fue «fantástico». «Tanto con Berlusconi como con Bartomeu y Laporta. Josep también es amigo mÃo; vino a Villa Raverio cuando murió mi padre. No quiso perderse el funeral. Fue un gesto que nunca olvidaré», dijo agradecido.
Eso sÃ, en una carrera tan exitosa como la suya, el Milan es el equipo de su vida, tras haber disputado 293 partidos entre 1991 y 2002. Y entre tantos partidos se queda con uno, precisamente ante el Barça: la final de la Champions League de 1994. «Si  tuviera que elegir, dirÃa la final de Atenas del 94. Fue un año fantástico, y ese fue el partido perfecto. Massaro marcó un doblete, junto con los goles del genio Savicevic y mi amigo Desailly. Marcel y yo formábamos una gran dupla», destacó.Â
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La entrevista de La Gazzetta delo Sport, decano de la prensa deportiva europea junto a Mundo Deportivo, dejó otros episodios curiosos de su carrera, como la tirantez con un entrenador habitualmente tan paternal como Carlo Ancelotti o la anécdota que vivió en la tanda de penaltis de la final del Mundial de 1994, ganada por Brasil ante Italia y en la que a él le tocó ir a los once metros. «Perder una final del Mundial asà fue terrible. Pero, ¿sabes?, tenÃa 22 años y toda mi carrera por delante. TenÃa la temeridad y la despreocupación del jugador más joven del grupo. Recuerdo que Sacchi me preguntó si me apetecÃa tirar, y lo hice sin pensarlo. Mientras tanto, algunos se escondieron detrás del banquillo para evitar tirar. Nunca revelaré sus nombres, pero uno jugó en el AC Milan y el otro en el Inter…», concluyó sin dar nombres.

