A mediados de los años 70, la American Basketball Association (ABA) competía con la NBA por la atención del público en Estados Unidos. El 27 de enero de 1976 se celebró el primer concurso de clavadas de la historia como parte del All-Star Game de la liga. Ese mismo verano, la ABA se fusionó con la NBA y, ocho años después, se llevó a cabo el primer concurso de clavadas de la NBA dentro de su propio All-Star Game.
¿Por qué hubo una pausa? Puede parecer extraño, pero en su momento las clavadas se consideraban provocadoras e incluso antideportivas, y en el baloncesto universitario estadounidense llegaron a prohibirse. Sin embargo, el público siempre ha buscado espectáculo. No es casualidad que el ganador del concurso de 1976, Julius Erving, se convirtiera en uno de los jugadores más queridos de su época.
La estética del vuelo: los años 80 y la rivalidad entre Jordan y Wilkins
Las clavadas alcanzaron su máxima popularidad en los años 80. El duelo entre Michael Jordan y Dominique Wilkins en 1988 no fue solo un momento histórico, sino un auténtico fenómeno cultural. Ambos ya habían sido campeones del concurso, y todo Estados Unidos seguía su rivalidad. Jordan se llevó la victoria, aunque Wilkins también logró coronarse dos veces, en 1990, ya sin Michael en competencia.
Los jugadores preparaban sus mates durante semanas, y cada ejecución se convertía en protagonista de las noticias deportivas de hoy mucho antes de la era de YouTube. Eran acciones breves, potentes y visualmente impecables, ideales para la televisión. Además, estos concursos impulsaron la cultura de los tenis y la moda urbana, atrayendo a nuevas generaciones de aficionados.
Cuando un “bajito” dominó el aire
Spud Webb es uno de los jugadores más bajos en triunfar en la NBA. Alcanzó fama mundial al ganar el concurso de clavadas en 1986. Con apenas 1.70 m de altura, sorprendió al público con una variedad de ejecuciones: a una mano con rebote en el tablero, a dos manos en suspensión, con giro de 360°, volcadas simples y reversas tras bote.
En la final, Webb venció a su compañero de equipo y leyenda del baloncesto Dominique Wilkins, quien medía 2.04 m.
Reinicio: Vince Carter y la globalización
A finales de los años 90, el interés por el concurso empezó a caer. En 1998 no se celebró y en 1999 el All-Star Game fue cancelado por el lockout. Las grandes estrellas evitaban arriesgar su reputación; por ejemplo, Kobe Bryant ya había ganado en 1997 como novato.
Pero en el año 2000, durante los Juegos Olímpicos de Sídney, Vince Carter realizó su icónica clavada sobre el francés Frédéric Weis, de 2.18 m. Ocurrió pocos meses después de ganar el concurso de la NBA y dejó claro que este espectáculo también tenía impacto en el juego real.
Era la época en la que la televisión satelital y el internet comenzaban a expandirse por Europa, Asia y Latinoamérica. Para muchos jóvenes en ciudades como Beijing o Madrid, los resúmenes de clavadas fueron su puerta de entrada al mundo de la NBA.
SMS, redes sociales y una crisis inesperada
Entre 2008 y 2013, el público empezó a influir directamente en los resultados. Los ganadores se decidían por votación vía SMS y, en 2012, también a través de Twitter. El sistema de jueces regresó en 2015, pero para entonces los concursos ya se habían convertido en contenido ideal para la era de las redes sociales y plataformas como 1xBet TV Bolivia.
Entonces, ¿por qué Shaquille O’Neal calificó el concurso de 2026 como el peor de la historia? Porque hoy existe toda una cultura de clavadas fuera de la NBA. Los jugadores profesionales compiten con creadores que llevan la creatividad al límite.
Durante un tiempo, el espectáculo se sostuvo gracias a elementos externos: Blake Griffin saltando sobre un coche o Aaron Gordon recibiendo el balón de un dron. Incluso el nivel de preparación cambió. No es casualidad que entre 2023 y 2026 Mack McClung, con poca presencia en la NBA pero gran fama como dunker profesional, haya ganado tres veces consecutivas.
Aun así, mientras exista el deseo de ver lo imposible, la popularidad del baloncesto seguirá creciendo. No importa si hoy las reproducciones en internet favorecen más a las clavadas en canchas callejeras que a las del All-Star Weekend, si eso sigue alimentando la pasión por el juego. Por eso, cada año millones de personas en todo el mundo siguen atentos a los concursos de clavadas y a las noticias deportivas de hoy.

