El mismo dÃa que Laporta dimitÃa para volverse a presentar, los socios recibimos la revista Barça por correo electrónico. Qué casual. La publicación oficial tiene a Laporta en portada, en una bonita foto en blanco y negro. Ya dentro, un repaso de quince laudatorias páginas de los cinco años de mandato. Un ejercicio de propaganda que el Club se podÃa ahorrar porque el relato está ya establecido y ganado de antemano. De un tiempo a esta parte, el carisma de Laporta, su buena prensa y el dominio de las redes en todos los sentidos (las telarañas de poder barcelonés y el de las redes sociales) han monopolizado la narrativa culé. Lo bueno se subraya, lo menos bueno se positiviza y lo malo se oculta. Esta suma, la de los mensajes euforizantes junto a la ocultación sistemática de los escándalos, conforma una realidad donde el socio se queda sin saber de la misa la mitad. El relato está hecho, porque el fútbol se lo come todo y es una evidencia que el Barça de Lamine y Pedri encandila, que Flick ha sido un acierto y que la Liga ganada por Xavi tuvo un mérito tremendo. Pero los datos, en este mismo perÃodo, son que el Real Madrid ha ganado también dos ligas, además de dos Champions. El Barça incluso llegó a tener que disputar en dos ocasiones la triste consolación de la Europa League. Y, por ello, nos quedamos fuera del primer Mundial de Clubes, donde sà estuvo Messi, echado del Barça de mala manera. En las cuestiones futbolÃsticas, influyen muchos condicionantes. En la gestión social y económica, en cambio, el azar tiene menos impacto. Y, en este mandato, se han traspasado muchas lÃneas rojas: pérdidas jamás vistas en cinco años (más de 1.000 millones), venta de patrimonio a mansalva (850 millones), la concesión de la obra a Limak cuando no cumplÃa los requisitos, exageradas comisiones de 50 millones por un intermediario que no lo merecÃa, tomar como socio de Telecomunicaciones a New Era Visionary Group que era un chiringuito en Sant Andreu, hacer que proveedor como ISE pagase parte del coste de los avales personales de los directivos, o la desaparición del nuevo Palau porque no hay cómo financiarlo. Que no hay pasta, es una evidencia. El discurso establecido es que “hemos salvado el Barçaâ€� (incluso va a salir pronto un libro con este tÃtulo), pero los datos son los que son. No hay dinero ni para ficharle a Xavi Pascual un pivot que dé el pego. Nielsen y Dika Mem no podrán seguir en el Barça de balonmano. Veremos qué pasa con Ona Batlle y Mapi León. Igual tienen que irse como Rolfo, de un dÃa para otro, para ayudar al fair play. Como se tuvo que implorar que la lesión de Ter Stegen fuese de cuatro meses para poder inscribir a Joan. Como se tuvo que recibir un favor gubernamental para que Olmo tuviese ficha. Esa victoria provocó el sonoro corte de mangas de Laporta. A cualquier otro presidente se le hubiera reprochado la groserÃa. Es otro caso, anecdótico, que demuestra que a él se le rÃen todas las gracias… incluso cuando las tiene. Ante cualquiera de estos hechos, un Laporta luchador en la oposición hubiera machacado al presidente del Barça. Pero la oposición, hasta hoy, ha sido de guante blanco. Mientras, esos 50 ejecutivos y directivos dimitidos, que en una mesa te cuentan historias para no dormir, tienen miedo a salir y denunciar lo que saben o lo que vieron. Y, los unos por los otros, la casa sin barrer. Laporta posee el relato. La prensa también se lo ha otorgado, ya sea por convicción, por complicidad o por interés. Todo ello es legÃtimo. En cualquier caso, no hay mejor bandera electoral que tener el relato de tu parte.
MALA LECHE
1. Qué bonito. Antes de dimitir, Laporta le puso la insignia de 50 años de socio a Yuste y Yuste se la puso a Laporta. El método Juan Palomo, hasta el último dÃa de mandato. Los que vamos camino de los 52 años de socio, mientras, seguiremos esperando. A ver si al final el escudo de oro me lo pondrá William Maddock.Â
2. Ya fuera de mandato, Laporta se fue a la Ciutat Esportiva a saludar a Flick y a los jugadores. Inconcebible. ¿Qué dÃa tienen hora Font, Ciria, Vilajoana y Maddock para bajar, uno por uno, a saludar al vestuario?
3. La oposición juega tan bien sus cartas que unas elecciones que tenÃan que ser Laporta SÃ/Laporta No las han convertido en un Deco SÃ/Deco No. De traca.Â
4. Viendo el gol que incomprensiblemente le anularon al Espanyol en Villarreal, y que significaba el 0-1, la reunión del CEO perico con el Comité Técnico de �rbitros no sirvió de mucho, francamente.   5. Por cierto, ¿cuántos partidos de sanción le van a caer a Mbappé por llamar “bufones� al colectivo arbitral? ¿Ninguno? Ah, vale, de acuerdo.

