La Real Sociedad afronta mañana a las 13:00 una de las salidas más exigentes del calendario. El Heliodoro RodrÃguez López acoge un duelo de alto voltaje ante el CD Tenerife, uno de los pocos equipos capaces de tumbar a las donostiarras esta temporada. Las isleñas asaltaron Zubieta en la primera vuelta (1-2) tras un inicio muy serio, dejando una de las derrotas que más escuecen en el vestuario txuri urdin. Ahora, con la temporada entrando en su tramo decisivo, la Real viaja con la clara intención de ajustar cuentas y confirmar su candidatura en la zona alta.
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El contexto invita al optimismo en clave realista. El equipo es tercero en la clasificación y tiene al Real Madrid a solo un punto, una circunstancia que alimenta la ambición y hace que el partido huela a oportunidad. Ganar en Tenerife permitirÃa seguir presionando al segundo clasificado y, al mismo tiempo, ampliar distancias precisamente con el rival que le pisa los talones. Aunque la diferencia actual es de ocho puntos, el Tenerife es el perseguidor más cercano y el único que mantiene cierto pulso clasificatorio, lo que convierte el choque en una cita estratégica más allá de la revancha deportiva.
No será sencillo. El Tenerife ha crecido con el paso de las jornadas y se ha hecho fuerte en su nuevo escenario, el Heliodoro, donde ha encontrado estabilidad y confianza. La Real, por su parte, llega con la sensación de estar en un momento sólido, competitiva y con margen de mejora, consciente de que estos partidos marcan el techo real del equipo. Con Europa y el segundo puesto en el horizonte, las donostiarras saben que no pueden fallar. El reto es mayúsculo, el recuerdo de la ida sigue presente y el premio es demasiado grande como para no salir a morder desde el primer minuto.

