Después del 6-1 al Mónaco en el Bernabéu, el madridismo volvió a hablar de la Champions como si estuviera en la librerÃa del salón de casa. Se reafirmó con el 0-2 en Villarreal mientras Arbeloa crecÃa exponencialmente como un gigante del banquillo. Las opiniones satélites ponÃan el foco en un cambio impresionante y justificaban el portazo a Xabi Alonso, abrazando la ‘teorÃa Pintus’ de que el fÃsico marca la diferencia. Pero llegó el Benfica de Mourinho, jugando sus futbolistas, eso sà como unas motos, e hizo un destrozo. Y el efecto gaseosa del Madrid se desbordó: ya habÃa explotado la chispa y se ha quedado en aguachirri.
El partido del ‘Mourbo’ destapó las carencias del club blanco que, sin embargo, mantiene intactas todas las aspiraciones para seguir adelante en la Champions. Pero la imagen que dio el equipo volvió a alimentar a los que silban. Solo se salva Mbappé y éste sà que está como una moto, pero de autocrÃtica. “Si perdemos 5-1 en el descanso no hubiera sorprendido a nadieâ€� afirmó el francés, que lleva anotados 36 goles y el Madrid está fuera de la Copa, perdió la Supercopa ante el Barça, está segundo en LaLiga y no se ha podido meter en los ocho primeros de Champions. “No es un tema de calidad ni de táctica. Es de tener más ganas. No se ha visto que nos jugamos la vida. No se ha visto a lo que jugamos y el cuarto gol es una vergüenzaâ€�, dijo Kylian.
El Madrid juega a Mbappé y salva los muebles con Courtois, pero no ha sido capaz de construir un equipo y vive de descargas aisladas de algunos de sus jugadores. Un centro del campo con Bellingham, Tchouaméni y Valverde deberÃa ser más solvente o Vinicius, Mbappé y Rodrygo un tridente más letal. Pero todo se ha quedado en el francés, mientras un sector amplio del madridismo añora a Kroos y Modric y Florentino insiste en que la diferencia la marca Pintus y en poco tiempo el equipo mejorará fÃsicamente. Pero de momento el Madrid sigue instalado en el Dragon Khan, siendo muy irregular y poco fiable porque la sensación es que no actúa como equipo.

