La Real Sociedad se ha asentado esta temporada entre los equipos más dominadores de LaLiga en uno de los indicadores más fiables para medir el rendimiento global de un equipo. Solo Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid presentan un mejor balance de tiros a puerta a favor y en contra que el conjunto txuri urdin, que ocupa la cuarta posición en este ranking con un +24, resultado de 104 disparos a favor y 80 en contra. Un registro que sitúa a la Real inmediatamente por detrás de los tres grandes del campeonato y confirma su capacidad para competir en estos parámetros.
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El dato no se limita únicamente a la diferencia entre tiros realizados y recibidos, sino que describe un perfil muy concreto. La Real es el cuarto equipo que más dispara en la competición y, al mismo tiempo, el quinto al que menos le tiran, empatado en ese apartado con el Barcelona. Esta doble condición refleja un equipo que ha logrado equilibrar mucho mejor su fase ofensiva y defensiva respecto a la pasada temporada, con un mayor control de los partidos, menos concesiones al rival y una producción ofensiva constante. En términos simples, el camino parece claro: tirar más y permitir menos tiros, una de las bases más sólidas para sostener resultados a lo largo de una temporada.
Sin embargo, el propio dato también invita a una lectura más profunda. Pese a ese dominio estadÃstico, la Real no ha sido plenamente solvente en ambas áreas, un aspecto que sigue marcando diferencias en partidos cerrados y en la pelea por subir escalones en la clasificación. El fútbol se decide en los metros finales, y aunque el equipo genera más que muchos de sus rivales y concede menos, no siempre ha sido pragmático a la hora de traducir ese control en ventajas definitivas. La gestión de las áreas, probablemente la virtud más determinante del fútbol, sigue siendo un punto a afinar para que el rendimiento colectivo alcance su máximo potencial.

