Pellegrino Matarazzo ha arrancado su etapa en la Real Sociedad con una carta de presentación tan contundente como simbólica. Cuatro partidos oficiales y ninguna derrota es el balance inicial de un técnico que ha conseguido cambiar la dinámica anÃmica y competitiva del equipo en muy poco tiempo. No es un dato menor: en los últimos 50 años, solo cinco entrenadores habÃan logrado debutar sin perder en sus cuatro primeros encuentros al frente del conjunto txuri urdin. Toshack en 1985, Iriarte en 1994, Lillo en 2008, Arrasate en 2013 e Imanol en 2018 forman una lista selecta a la que ya pertenece el técnico estadounidense en 2026, según datos de Pedro MartÃn.
Lee también
Odriozola se convierte en la navaja suiza de Matarazzo y amenaza a Aramburu
Jorge Serrano
Oyarzabal entra en el Olimpo histórico de la Real Sociedad
Jorge Serrano
Más allá de los números, el impacto de Matarazzo se ha percibido especialmente en el comportamiento colectivo del equipo. La Real compite mejor, sostiene los partidos durante más minutos y ha ganado en agresividad sin balón, compromiso en los duelos y capacidad para sufrir. El mensaje ha calado rápido en el vestuario: claridad en las ideas, exigencia máxima y roles bien definidos. El cambio de energÃa es evidente, asà como la sensación de que todos los futbolistas están enchufados y preparados para aportar, independientemente de su estatus previo. No se trata solo de resultados, sino de una transformación mental que ha devuelto al grupo la fe en sà mismo.
Ese contexto explica que el técnico haya sabido manejar escenarios muy distintos en apenas unas semanas. Y sobre todo, que le ha dotado al equipo de un gen competitivo que ya anunció en su primera rueda de prensa como técnico del conjunto txuri urdin y que ha acabado llegando con el paso de los partidos. AsÃ, sin que su equipo sepa lo que es perder en los cuatro encuentros que ha disputado hasta la fecha, Matarazzo ha entrado en una lista privilegiada a la que han accedido muy pocos entrenadores en los últimso 50 años. No es ni mucho menos casualidad.Â

