Anoeta volvió a demostrar que, cuando la ocasión lo merece, la afición de la Real Sociedad responde. El encuentro ante el FC Barcelona registró la tercera mejor entrada de la temporada en el estadio, en una noche que invitaba poco a salir de casa. 36.346espectadores desafiaron la lluvia, el frÃo y un horario poco amable -domingo a las 21horas- para acompañar a la Real Sociedad en uno de los partidos más exigentes del curso. Una cifra que cobra aún más valor por las dificultades de conciliación laboral y familiar que conlleva ese horario.
Solo dos partidos han superado ese registro esta temporada en Anoeta. El derbi ante el Athletic Club reunió a 37.685 aficionados, mientras que el duelo frente al Real Madrid congregó a 36.958. El choque ante el Barcelona se quedó muy cerca de ambos, confirmando que las grandes noches siguen movilizando a una afición que no falla cuando el equipo la necesita. Y menos aún en un momento de crecimiento y conexión con el grupo que dirige Pellegrino Matarazzo.
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Más allá del número, Anoeta vivió una auténtica noche grande. Desde antes del inicio, con un mosaico en la grada que dejó una imagen preciosa y una atmósfera especial, hasta el pitido final, el estadio empujó como pocas veces. La grada cantó al unÃsono, apretó en los momentos de sufrimiento y acompañó cada esfuerzo defensivo, cada parada de Remiro y cada balón dividido como si fuera el último.Â
Los aficionados se dejaron los pulmones para llevar en volandas a su equipo hacia la victoria. En una noche pasada por agua y cargada de dificultades logÃsticas, también motivados por el mal horario, Anoeta respondió con presencia, con color y con voz. Una demostración más de que, cuando el escenario lo exige, el estadio txuri urdin se vuelca con los suyos. Y ese es el camino al éxito.

