La Real Sociedad se enfrenta a una de las primeras grandes dudas ofensivas de la etapa Matarazzo con la vuelta de Ander Barrenetxea. Hay tres futbolistas de nivel para dos posiciones en el once, ambas en los extremos, ya que el puesto de delantero centro no genera debate. El técnico estadounidense ha encontrado equilibrio en los últimos partidos, pero la recuperación del donostiarra reabre una competencia que parecÃa cerrada hace apenas unas semanas sin él.Â
Kubo dio la asistencia a Aramburu en GetafeÂ
Juanjo MartÃn / EFE
Take Kubo es el primero de los nombres propios. El japonés no habÃa arrancado la temporada a su mejor nivel, muy condicionado por las molestias en el tobillo que le han impedido encontrar continuidad. Durante varias jornadas estuvo lejos de su versión habitual, poco determinante y sin el desequilibrio que caracteriza su juego. Sin embargo, en las últimas semanas se ha visto a un Kubo más reconocible, incisivo en el uno contra uno, capaz de generar ventajas constantes y, además, muy comprometido en tareas defensivas. A este nivel, vuelve a parecer un futbolista sin rival directo ni discusión posible en el once.
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El segundo en la ecuación es Gonçalo Guedes, la gran novedad del curso y el perfil más versátil de los tres. Al portugués le costó encontrar su sitio inicialmente, en parte por la imposibilidad de mover a Kubo y por el gran inicio de Barrenetxea. Sin embargo, con el paso de las jornadas y especialmente tras la lesión del extremo donostiarra, Guedes dio un paso adelante. Ha sido titular en los últimos partidos y ya suma 4 goles y 2 asistencias en 21 encuentros. No son cifras deslumbrantes, pero sà reflejan una progresión clara justo cuando el equipo más lo necesitaba.
Guedes celebra un golÂ
Juan Herrero / EFE
Y ahora todo vuelve a cambiar con el regreso de Barrenetxea. El canterano ya tuvo minutos ante el Atlético y aumentó su presencia frente al Getafe, con la Copa del Rey apareciendo como su posible punto de relanzamiento. Antes de caer lesionado, firmaba 3 goles y 3 asistencias y estaba siendo, para muchos, el mejor futbolista del equipo, con un rol indiscutible en el once. Su vuelta reactiva una competencia directa con Guedes y obliga a Matarazzo a gestionar una de las zonas más pobladas y decisivas del equipo. Y sobre todo, seguramente, la posición con mayor calidad y que debe ser más determinante para un equipo que siempre se ha nutrido y ha querido nutrirse de ese fútbol exterior.Â

